23 de agosto de 2010


Una mesa, un café, un cigarrillo encendido, unas palabras que ya no tienen sentido, un te quiero gastado con los ojos sin brillo; de testigo el silencio, ausente el amor.
Siempre pasa lo mismo, recuerdo que decías “
mira, esta vez será distinto, porque tú me haces falta como el sol y el aire, yo sin ti no vivo”.
Y otra vez pasa lo mismo, de volver a empezar y volver a creer, y volverlo a intentar, es
volver a perder.

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